La asociación denuncia incumplimientos químicos, ambientales y de trazabilidad en productos importados. Los datos disponibles respaldan la preocupación, aunque no permiten extenderla a todo el mercado compatible.
ETIRA estima que uno de cada tres cartuchos de tinta y tóner que ingresa en Europa incumple alguna de las normas necesarias para ser comercializado legalmente dentro de la Unión Europea.
La afirmación fue realizada por Javier Martínez, presidente de la European Toner and Inkjet Remanufacturers Association, durante una investigación publicada por el medio catalán Porta Enrere. Según Martínez, ETIRA estudia desde 2024 el cumplimiento normativo de cartuchos compatibles importados por Europa.
Los posibles incumplimientos abarcan desde la ausencia de información sobre el fabricante o de un responsable económico dentro de Europa hasta deficiencias en la documentación, el etiquetado, la trazabilidad, la composición química y la gestión del producto cuando se convierte en residuo.
Según ETIRA, estas irregularidades afectan especialmente a determinados cartuchos compatibles importados desde fuera de la Unión Europea.
Una ventaja de costos que distorsiona la competencia
El problema no sería únicamente ambiental o regulatorio. Los fabricantes, remanufacturadores e importadores que cumplen con REACH, RoHS, las obligaciones de registro y los sistemas de responsabilidad ampliada del productor deben asumir costos de ensayos, documentación, registros, controles de conformidad y tratamiento de residuos.
Cuando un proveedor evita esas obligaciones puede comercializar sus productos a precios considerablemente menores, generando una competencia desigual frente a las empresas que operan dentro de la normativa.
ETIRA considera que la falta de identificación de un responsable europeo resulta especialmente grave. Sin esa figura, se vuelve mucho más difícil determinar quién debe responder por la seguridad, conformidad y posterior tratamiento del producto.
Evidencias que exigen una lectura cuidadosa
Algunos análisis aportados por la asociación refuerzan sus advertencias, aunque sus resultados no deben generalizarse a todos los cartuchos compatibles.
Ensayos realizados por TÜV Rheinland en 2020 sobre tres tóners negros compatibles de origen chino encontraron que los tres superaban al menos uno de los valores de referencia utilizados por la entidad para evaluar emisiones. Se trata, sin embargo, de criterios técnicos propios de TÜV y no de límites legales europeos.
Otro análisis encargado en Bélgica durante 2024 detectó 1.280 mg/kg de PBDE —retardantes de llama bromados— en una muestra de plásticos mixtos procedentes de residuos de cartuchos. El resultado superó en un 28% el límite de 1.000 mg/kg establecido por la normativa RoHS. Nuevamente, corresponde a una muestra puntual y no permite extrapolar el resultado a todo el mercado.
La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas también ha encontrado elevados niveles de incumplimiento en productos importados. No obstante, sus estadísticas abarcan sustancias y dispositivos electrónicos en general, por lo que no representan una tasa específica para cartuchos.
El problema continúa después del uso
La investigación también advierte sobre lo que ocurre cuando estos productos llegan al final de su vida útil. Los cartuchos que conservan valor pueden recuperarse para su reutilización, pero aquellos que no tienen demanda representan un costo de tratamiento y corren mayor riesgo de terminar en circuitos de residuos no adecuados.
La combinación de importaciones difíciles de controlar, responsabilidades distribuidas entre distintas autoridades y sistemas de recolección basados en objetivos generales de residuos electrónicos puede dejar parte de estos consumibles fuera del circuito correcto.
La estimación de que uno de cada tres cartuchos sería ilegal pertenece a ETIRA y no está respaldada por un estudio estadístico público e independiente que permita conocer su metodología o extrapolarla al conjunto del mercado. Pero la documentación reunida plantea una cuestión difícil de ignorar: en Europa existen reglas estrictas para comercializar y gestionar cartuchos, aunque su cumplimiento no siempre parece controlarse con la misma intensidad.
Fuente principal: investigación de Porta Enrere, publicada el 8 de septiembre de 2026. Fuentes complementarias: ETIRA; Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas; Reglamento REACH; Directiva RoHS.

