El mercado latinoamericano de etiquetas crece impulsado por el nearshoring, el comercio electrónico y la trazabilidad. La pregunta es si el canal compatible tiene las capacidades necesarias para participar.
Mientras la industria discute inteligencia artificial y automatización, otro movimiento más concreto está modificando el negocio de impresión: las fronteras entre producción, gran formato, etiquetas y packaging comienzan a borrarse.
La oportunidad ya no se define solamente por el tipo de impresora, sino por aquello que el cliente necesita producir. Una etiqueta, un envase personalizado, una pieza de señalización o un trabajo de impresión tradicional pueden compartir tecnologías, proveedores y flujos digitales.
Un mercado con crecimiento comprobable
El mercado latinoamericano de etiquetas para empaque generó ingresos por USD 2.081 millones en 2025 y alcanzaría los USD 2.644,3 millones en 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 3,04%, según Grand View Research. No es una expansión explosiva, pero sí sostenida y vinculada a productos físicos que necesitan identificación, información, trazabilidad y diferenciación.
México ofrece una señal todavía más concreta. Mordor Intelligence estima que su mercado de etiquetas impresas pasará de USD 1.310 millones en 2025 a USD 1.670 millones en 2031, con un crecimiento anual del 4,23%.
Dentro de ese mercado, la impresión digital avanzaría un 5,12% anual, por encima del promedio general. Las aplicaciones farmacéuticas y de salud también crecerían más rápido, con una tasa proyectada del 5,41%.
Mordor vincula esta evolución con causas específicas: el traslado de producción hacia México, el crecimiento del comercio electrónico, la automatización logística y las mayores necesidades de trazabilidad. Todos estos movimientos multiplican las versiones, reducen las tiradas y exigen tiempos de respuesta más cortos.
La impresión de oficina continúa sosteniendo buena parte de los ingresos del canal. Pero etiquetas y packaging presentan una dinámica que obliga a mirar el mercado desde otra perspectiva.
El packaging corrugado es una de las aplicaciones hacia las que avanza la impresión digital. Canon presentó en FESPA 2026 su propuesta corrPRESS iB17 para producción industrial. Foto: Canon
Los fabricantes redibujan sus fronteras
Los movimientos de Canon ayudan a entender el cambio. En FESPA 2026, la compañía reunió aplicaciones de señalización, decoración, packaging personalizado y cartón corrugado dentro de una misma propuesta.
Meses después, en LOUPE Americas, presentó un portafolio que combinó impresión digital, flexografía, gran formato, equipos de escritorio, terminación y conversión. Allí mostró desde las plataformas LabelLine de Edale hasta equipos Colorado, imagePROGRAF e imagePRESS aplicados a etiquetas, gráficos para packaging, displays y materiales insertos.
Los fabricantes ya no ordenan sus propuestas alrededor de cada tecnología: las ordenan alrededor de la aplicación que el cliente necesita resolver.
“Las marcas exigen mayor flexibilidad y tiempos de entrega más rápidos”, explicó Kiyoshi Oka, vicepresidente ejecutivo de Canon U.S.A., al presentar la estrategia de la compañía para etiquetas y packaging.
No es cambiar un cartucho por otro
Para el canal compatible latinoamericano, la transición es bastante más compleja de lo que parece.
Durante décadas construyó su negocio alrededor de impresoras y multifuncionales de oficina, con una lógica basada en referencias, rendimiento, precio y reposición. Las etiquetas y el packaging requieren comprender otras químicas de tinta, adhesivos, sustratos, gestión del color, terminación y, en algunas aplicaciones, exigencias regulatorias.
También cambia la conversación comercial. Ya no alcanza con identificar el modelo de impresora y ofrecer un consumible. Hay que conocer qué produce el cliente, sobre qué material, en qué volumen, con qué frecuencia y bajo qué condiciones de calidad o trazabilidad.
Eso eleva las barreras de entrada, pero también permite construir relaciones menos dependientes del precio de un SKU.
Una pregunta todavía abierta
El crecimiento del mercado no garantiza que la oportunidad pertenezca al canal compatible. Los convertidores especializados, fabricantes de equipos y proveedores tradicionales de tintas y sustratos parten con una ventaja considerable.
Sin embargo, el canal posee relaciones comerciales, capacidad logística, servicio técnico y conocimiento de clientes que también consumen etiquetas, packaging y comunicación visual.
¿Puede transformar esas capacidades en una nueva propuesta de valor o se trata de un mercado demasiado alejado de su experiencia?
Todavía no hay una respuesta. Pero convendría comenzar a buscarla antes de que las nuevas fronteras de la impresión sean definidas por otros.



