Por Gustavo Molinatti El negocio no “se cayó”. El problema es que muchos siguen mirándolo con los anteojos de hace diez años. Mientras el segmento de impresión se achica, los márgenes se afinan y la tecnología redefine reglas básicas, una parte del canal insiste en culpar al contexto, a la IA o a los fabricantes. Pero la realidad es más incómoda: lo que hoy pone en riesgo a muchos distribuidores no es el mercado, sino la falta de decisiones reales para cambiar. Y en 2026, la inercia ya no es una estrategia: es una sentencia. En los negocios no existen garantías. Y si algo dejó en claro el último lustro —pandemia, inflación, tensiones geopolíticas, disrupción tecnológica— es que la incertidumbre dejó de ser una excepción para convertirse en el escenario permanente. Frente a este contexto, la pregunta ya no es cómo evitar lo inesperado, sino cómo preparar a las empresas para responder mejor. En otras palabras: cómo cultivar el éxito cuando el terreno cambia constantemente. Ejecutivos de ...
