El negocio no cae: se desplaza

Las OEM están redefiniendo dónde se genera la rentabilidad… y eso cambia las reglas para el Aftermarket

Los últimos resultados financieros de fabricantes globales no muestran un colapso del negocio de impresión. Muestran algo más incómodo: un cambio en su lógica económica.

En el caso de Xerox, los números son bastante explícitos: ingresos en torno a USD 1.46 mil millones en Q1 2026 (-7% interanual), pero con una mejora del margen operativo ajustado cercana al 6.5%. No hay expansión del volumen, pero sí una gestión más fina del negocio, apoyada en eficiencia y en el aporte de adquisiciones.

Ese mismo patrón aparece, con matices, en otros fabricantes. Kyocera Corporation reporta crecimiento a nivel grupo en su año fiscal cerrado en marzo de 2026, mientras su unidad de Document Solutions acompaña con menor dinamismo. Seiko Epson, por su parte, mostró ingresos anuales en torno a ¥1.3 billones, con presión en rentabilidad vinculada a ajustes y cambios de mix, mientras sigue desplazando su foco hacia segmentos de mayor valor agregado. Incluso el caso de Ninestar deja un dato contundente: ingresos cercanos a CNY 16.5 mil millones en 2025, frente a más de CNY 26 mil millones el año anterior, reflejando el impacto de su reconfiguración.

El corrimiento del valor

Lo que se repite no es la caída, sino el desplazamiento. El hardware sigue presente, pero deja de ser el centro. Pierde peso como generador directo de margen y pasa a funcionar como punto de entrada a un sistema más amplio, donde el valor se construye en la recurrencia.

Eso se ve en cómo las compañías logran sostener o mejorar rentabilidad aun cuando los ingresos no acompañan. La ecuación cambia: menos dependencia del volumen, más control sobre cómo se captura el ingreso a lo largo del ciclo de vida del cliente.

Un aftermarket más disputado

Ahí es donde empieza a tensionarse el aftermarket. Porque el parque instalado no desaparece y la demanda de consumibles sigue existiendo, pero el contexto en el que esa demanda se disputa ya no es el mismo.

Las OEM están interviniendo más activamente en ese flujo. No necesariamente eliminan espacio para terceros, pero sí lo condicionan. El efecto es menos visible que una caída de mercado, pero más exigente. Donde antes había expansión, ahora hay competencia por participación.


Opinión del Editor

El error es leer estos movimientos como señales de contracción. En realidad, el negocio se está volviendo más selectivo. Sigue siendo relevante, pero menos tolerante a la improvisación. Para el aftermarket, eso implica dejar atrás la lógica oportunista y entender mejor dónde se genera hoy el valor. Porque el espacio sigue existiendo, pero ya no está disponible de la misma manera.