México ya no imprime como antes

Por Gustavo Molinatti

Lo que cambió es quién imprime, con qué imprime y qué necesita para seguir haciéndolo. Esa pregunta ya tiene respuesta — y no es la misma de hace cinco años.

El mercado de impresión en México atravesó los últimos años una de las transformaciones tecnológicas más profundas de su historia reciente. No fue una fluctuación de ciclo ni un efecto postpandemia: fue un desplazamiento estructural en la tecnología dominante, con consecuencias que alcanzan a fabricantes, distribuidores, dealers, integradores y operadores de MPS por igual.


Del cartucho al tanque: el valor se desplazó, no desapareció

El segmento inkjet —el más masivo del mercado mexicano en volumen de unidades— vivió una migración tecnológica sin precedentes. Los sistemas de impresión por cartucho tradicional registraron una contracción profunda y sostenida: más del 60% de reducción acumulada en seis años. En paralelo, los sistemas de tinta continua —EcoTank, ITS y equivalentes— crecieron un 76% en el mismo lapso, pasando de ser una propuesta alternativa a convertirse en la tecnología dominante del segmento.

Lo más relevante es que esta transformación no ocurrió en un mercado en retracción. Mientras una tecnología cedía terreno, otra lo ocupaba, manteniendo al mercado inkjet mexicano en niveles de volumen comparables a los de inicio del período. No es un mercado que desaparece: es un mercado que se reorganiza.

Hoy el tanque de tinta es el inkjet en México.

La buena noticia para el canal
• El volumen total del mercado inkjet sigue siendo enorme.
• El parque instalado continúa creciendo — con nueva tecnología.
• La necesidad de consumibles no desapareció: cambiaron los productos demandados.
• Quienes se reposicionen a tiempo tienen más mercado por delante que el que tenían en 2019.


Lo que esto significa para toda la industria
La transformación no es neutral para ningún actor del sector.

Para los fabricantes OEM, el cambio reconfiguró la lógica del negocio: el modelo de cartucho cedió terreno a un esquema donde el volumen de tinta y la frecuencia de recarga definen la rentabilidad. Quienes adaptaron su propuesta de valor a esa ecuación tienen por delante un mercado en expansión.

Para los distribuidores y dealers, la lectura es clara: el crecimiento ya no está donde estaba hace cinco años. El volumen de tintas de alto rendimiento y los nuevos modelos de relacionamiento con el cliente final abren oportunidades reales para quienes se posicionen a tiempo.

Para los integradores y operadores de MPS, el cambio en el parque instalado doméstico y de pequeña empresa abre nuevas conversaciones sobre modelos de servicio, métricas de consumo y costos por página — con una lógica diferente a la del cartucho, y con espacio para quien la domine primero.


El láser: una oportunidad que se transforma, no que desaparece

El segmento láser enfrenta una realidad diferente. Los envíos de hardware OEM muestran una tendencia descendente en el período, pero eso no significa que haya desaparecido la oportunidad de negocio. En muchos entornos corporativos y de gobierno, los ciclos de reemplazo son más largos y la presión por reducir costos sigue impulsando la demanda de consumibles alternativos y servicios asociados.

La base instalada de equipos láser en México sigue siendo masiva. Un parque que envejece no consume menos — consume diferente. Y esa diferencia, para quienes saben leerla, es una oportunidad concreta.

A esto se suma una tendencia que el canal conoce bien en la práctica: el mercado de equipos láser reacondicionados muestra un dinamismo creciente en México, impulsado por la presión de costos en el segmento corporativo y PyME. Un parque refurbished activo es, también, un parque que demanda consumibles — y que encuentra en el aftermarket su proveedor natural.


Dónde se están formando las próximas oportunidades

La pregunta estratégica no es cuánto se desplazó el cartucho. Es dónde se está construyendo el nuevo parque instalado y qué oportunidades genera esa base para el conjunto de la industria.

Los sistemas de tinta continua acumularon millones de unidades activas en México. Eso no es solo un cambio en el consumible presente: es la definición del negocio futuro. Soporte, servicio, mantenimiento, insumos y renovación de equipos se van a mover alrededor de esa tecnología durante los próximos años.

El láser corporativo, por su parte, mantiene ciclos de vida largos y una demanda de consumibles sostenida — lo que garantiza oportunidades concretas por varios años más, independientemente de las tendencias en hardware nuevo.

Los actores que entiendan antes dónde está ese parque combinado, cómo se comporta y qué necesita, van a tener ventaja competitiva real — independientemente del eslabón de la cadena en el que operen.

México sigue siendo uno de los mercados de impresión más relevantes de América Latina. La diferencia es que las oportunidades ya no están exactamente donde estaban hace cinco años. Entender esa transición puede marcar la diferencia entre defender mercado y capturar el próximo ciclo de crecimiento.