Las impresoras personales desaparecen, pero la demanda de impresión sigue intacta

Durante años, las impresoras personales fueron un elemento habitual en hogares y oficinas. Sin embargo, su presencia se fue diluyendo silenciosamente: equipos voluminosos, costos de insumos elevados y largos períodos de inactividad terminaron por relegarlas a un segundo plano.

Lo que no desapareció fue la necesidad de imprimir. Muy por el contrario, la demanda se mantiene firme e incluso muestra señales de crecimiento. Lo que cambió no es el qué, sino el cómo y el dónde.

Esta conclusión surge de The 2026 Printing Report, un informe elaborado por WithMe, Inc., cuyos principales datos fueron publicados por Business Wire y replicados por StreetInsider.com a comienzos de 2026.

La impresión se traslada a espacios compartidos

De acuerdo con el informe, basado en 16.000 encuestas y datos reales de uso, más de 1,1 millón de usuarios únicos imprimieron más de 33 millones de páginas durante 2025 en departamentos residenciales, oficinas, cafés y espacios de coworking.

El dato es claro: la impresión no está en retirada, pero sí está migrando desde el escritorio individual hacia modelos compartidos y de autoservicio, integrados a los espacios donde hoy se vive y se trabaja.

Por qué la gente abandonó la impresora hogareña

El estudio indica que el 80 % de los residentes en edificios de departamentos ya no posee una impresora personal, y que el 43 % menciona la falta de espacio como principal motivo.

Aun así, la necesidad persiste

La mitad de los usuarios encuestados utiliza impresoras compartidas algunas veces al mes, y más del 40 % afirma usarlas con la misma frecuencia —o incluso más— que otras amenidades del edificio.

La tendencia es clara: acceso conveniente, sin mantenimiento ni complicaciones, reemplaza a la propiedad del equipo.

El trabajo híbrido redefine la geografía de la impresión

El informe también refleja el impacto directo del trabajo híbrido.

El 70 % de los residentes trabaja desde su casa al menos un día por semana, mientras que el 30 % utiliza espacios compartidos —salas comunes, coworkings o cafés— para desarrollar su actividad laboral.

En ese contexto, la impresión sigue cumpliendo un rol relevante: los documentos de trabajo representan el 30 % del total de páginas impresas, confirmando que imprimir continúa siendo parte del flujo laboral cotidiano.

Ciudades con alta densidad urbana y fuerte adopción del trabajo híbrido concentran mayor uso de estos servicios, entre ellas: Chicago, Austin, Atlanta, Filadelfia, Miami, Brooklyn, Seattle, Boston y Los Ángeles.

Del escritorio privado al servicio comunitario

A medida que el trabajo se descentraliza, también lo hace la infraestructura que lo acompaña. La impresora deja de ser un activo personal para transformarse en un servicio integrado al entorno, más eficiente tanto para el usuario final como para quienes lo gestionan.

Desde el punto de vista operativo, estos modelos reducen la carga asociada a insumos, mantenimiento y soporte técnico, trasladando esa complejidad a plataformas gestionadas de forma centralizada.

Amenidades que se usan, no solo que se muestran

Otro punto relevante del reporte es la diferencia entre amenidades pensadas para impactar visualmente y aquellas que realmente se utilizan en el día a día.

Servicios funcionales como la impresión compartida, el café o los lockers inteligentes muestran niveles de adopción sostenidos, superando en uso a propuestas más “espectaculares” pero menos prácticas.

En un contexto donde la experiencia del usuario y la retención son claves, la confiabilidad y la utilidad cotidiana pesan más que la estética.

Una señal clara para la industria

La conclusión es contundente: no estamos frente al fin de la impresión, sino ante una redefinición de su modelo de acceso y uso.

Para la industria, esto implica mirar más allá del parque instalado en hogares u oficinas y prestar atención al crecimiento de servicios de impresión compartida, soluciones gestionadas y nuevos hábitos impulsados por el trabajo flexible y la vida urbana.

La impresión sigue ahí. Simplemente, ya no vive en el escritorio de cada usuario.