HP gana otra batalla judicial por Dynamic Security

Un tribunal estadounidense cerró una demanda colectiva que acusaba a HP de utilizar actualizaciones de firmware para bloquear cartuchos de terceros. La decisión favorece al fabricante, pero no equivale a una aprobación general de sus prácticas.

Dynamic Security permite a HP bloquear cartuchos que no utilizan chips originales, incluso cuando habían funcionado previamente (Imagen editorial ilustrativa)

HP obtuvo una nueva victoria judicial en la larga disputa alrededor de Dynamic Security, su sistema de autenticación de cartuchos.

El 1 de septiembre, la jueza Martha M. Pacold, del Tribunal Federal del Distrito Norte de Illinois, desestimó definitivamente la demanda colectiva presentada por un grupo de propietarios de impresoras HP. La sentencia fue dictada a favor del fabricante y cerró el caso en primera instancia.

Los demandantes afirmaban que ciertas actualizaciones de firmware distribuidas por HP durante 2022 y 2023 habían impedido que sus impresoras funcionaran con cartuchos que no incorporaban chips originales de la compañía.

Según la demanda, algunos equipos dejaron de imprimir después de instalar cartuchos alternativos y recuperaron su funcionamiento cuando fueron reemplazados por consumibles HP. A partir de esos casos, los usuarios acusaron a la compañía de restringir la competencia en el mercado de tinta de reposición y obligarlos a comprar productos originales más caros.

La presentación incluía reclamos basados en legislación antimonopolio, normas estatales de protección al consumidor y la Computer Fraud and Abuse Act de Estados Unidos.

Una demanda que ya había sido rechazada
El caso había comenzado en enero de 2024 y fue desestimado por primera vez en septiembre de 2025. En aquella oportunidad, el tribunal permitió que los demandantes reformularan sus argumentos y presentaran una nueva versión.

HP volvió a solicitar el rechazo de la demanda. Entre sus argumentos, sostuvo que los compradores habían recibido información sobre Dynamic Security antes de adquirir los equipos. El texto incluido en los embalajes advertía que las impresoras estaban diseñadas para trabajar con cartuchos que utilizaran chips originales HP y que algunos consumibles con chips de terceros podían dejar de funcionar, incluso si eran compatibles en el momento de la compra.

La compañía argumentó que esa advertencia permitía a los consumidores considerar la restricción y sus costos antes de elegir la impresora, debilitando la acusación de que quedaban atrapados posteriormente en un mercado cerrado de consumibles.

El 1 de septiembre, el tribunal aceptó la solicitud de HP y rechazó la demanda modificada with prejudice. Esto significa que los demandantes ya no pueden reformularla otra vez dentro del mismo proceso. Todavía podrían intentar apelar la decisión.

Lo que el fallo no dice
La victoria es importante para HP, pero debe interpretarse con prudencia.

La sentencia escrita disponible públicamente confirma el cierre del caso, aunque no desarrolla los fundamentos de la jueza. El expediente indica que la decisión fue tomada “por las razones expresadas en el registro” durante una audiencia telefónica.

Por lo tanto, no es posible afirmar todavía que el tribunal haya declarado legítimo, en términos generales, el uso de Dynamic Security. La desestimación pudo estar relacionada con la formulación jurídica de la demanda, las advertencias entregadas a estos compradores o la dificultad para demostrar una práctica anticompetitiva bajo la legislación estadounidense.

Para comprender el verdadero alcance del fallo será necesario acceder a la transcripción de la audiencia.

Una señal para el aftermarket
La decisión muestra nuevamente lo difícil que resulta cuestionar mediante demandas colectivas amplias los sistemas de autenticación utilizados por los fabricantes.

Para el aftermarket, el problema comercial permanece: un cartucho que funciona hoy puede dejar de hacerlo después de una actualización. La compatibilidad ya no depende únicamente de la construcción física del consumible, sino también del firmware instalado en el equipo y de la capacidad del proveedor para reaccionar ante cada cambio.

Aunque el fallo solo tiene efecto jurídico directo en Estados Unidos, la tecnología involucrada no reconoce fronteras. Las mismas plataformas, chips y actualizaciones circulan también en América Latina.

Más que cerrar la discusión, la sentencia vuelve a colocarla en su punto más sensible: ¿hasta dónde puede un fabricante controlar, después de la venta, qué consumibles acepta una impresora que ya pertenece al usuario?