Lejos de desaparecer, la impresión encuentra un nuevo lugar en la oficina híbrida. Impulsados por la inteligencia artificial, los flujos de trabajo evolucionan y pasan de ser un diferencial a convertirse en estándar. Durante años, el discurso fue claro y casi indiscutido: el futuro es digital, y las nuevas generaciones dejarían atrás la impresión. Pero algo interesante está empezando a pasar. Un reciente estudio de la consultora Quocirca (Future of Work 2030) muestra un escenario mucho más matizado —y bastante más optimista— para el mundo de la impresión. El regreso de lo físico (cuando nadie lo esperaba) Lejos de abandonar lo tangible, Gen Z y los millennials están impulsando su regreso. Según el análisis de Quocirca, este fenómeno se refleja en múltiples industrias: el vinilo vuelve a crecer con fuerza entre los jóvenes, los libros impresos recuperan protagonismo —impulsados en parte por fenómenos como BookTok— y resurgen formatos como los zines, publicaciones independientes, físicas...
