El cambio de Microsoft en los drivers de impresión reabre el debate sobre el ciclo de vida de las impresoras

Sin demasiado ruido, Microsoft confirmó un cambio estructural en la forma en que Windows gestionará los controladores de impresión. La decisión, que comenzará a materializarse desde enero de 2026, puede tener consecuencias profundas para el mercado: desde el ciclo de vida de las impresoras hasta la viabilidad de flotas reacondicionadas y la operación diaria de pequeñas y medianas empresas.

¿Qué está cambiando exactamente?

Microsoft inició la retirada progresiva del soporte a controladores de impresora de terceros distribuidos a través de Windows Update. En la práctica:
• Ya no se publicarán nuevos drivers de fabricantes en Windows Update.
• Windows comenzará a priorizar el driver de clase IPP de Microsoft, basado en estándares.
• A mediano plazo, los drivers tradicionales (v3 y v4) quedarán limitados a parches de seguridad.

El mensaje es claro: el futuro de la impresión en Windows pasa por IPP (Internet Printing Protocol) y por Print Support Apps, no por los controladores clásicos de cada marca.


Seguridad y estandarización, los argumentos oficiales

Desde Microsoft, la justificación es doble:
• Seguridad: los drivers de impresión han sido históricamente un punto débil del sistema operativo.
• Simplificación del ecosistema: menos drivers, más estandarización y mayor control desde el sistema.

Desde el punto de vista de la plataforma, el razonamiento es consistente. Desde el punto de vista del mercado… no tanto.


El impacto real: donde empiezan las preguntas
Este cambio no implica que las impresoras actuales dejen de funcionar de un día para otro. Pero sí introduce fricciones importantes:

• Ciclo de vida de impresoras
Modelos que dependen de drivers específicos para habilitar funciones avanzadas (bandejas, finishing, dúplex optimizado, contabilidad, etc.) pueden quedar limitados al driver genérico IPP, con pérdida de prestaciones.

• Mercado de impresoras reacondicionadas
Uno de los grandes afectados. Equipos perfectamente operativos desde el punto de vista mecánico pueden volverse más difíciles de instalar, mantener o actualizar en entornos Windows modernos.

• Pequeñas y medianas empresas
Empresas sin departamentos de IT dedicados, acostumbradas a “conectar e imprimir”, podrían encontrarse con instalaciones manuales, menor funcionalidad o dependencia directa del soporte del fabricante.


¿Modernización o empuje a la renovación?
La pregunta incómoda es inevitable: ¿este cambio busca solo mejorar la seguridad o también acelerar la renovación del parque instalado?

Al reducir el soporte implícito a modelos más antiguos, el sistema empuja —de forma indirecta— hacia:
• impresoras más nuevas,
• compatibles nativamente con IPP,
• y alineadas con el nuevo modelo de impresión.


Lo que deberían hacer fabricantes y canales
Para fabricantes, importadores y distribuidores, el mensaje es claro:

• Revisar compatibilidad IPP real, no solo declarada.
• Invertir en Print Support Apps funcionales.
• Reevaluar el valor del hardware usado y reacondicionado en este nuevo contexto.
• Comunicar mejor al canal y al usuario final qué esperar en Windows 11 y versiones futuras.


Conclusión
El cambio de Microsoft no es técnico: es estratégico.

Y como suele ocurrir, quienes no lo lean a tiempo lo sentirán primero en soporte, luego en costos y finalmente en ventas. La impresión sigue viva, pero el ecosistema ya no se define solo por el hardware. Hoy, más que nunca, el software y los estándares mandan.