Si los aranceles vuelven, ¿volverán también los precios?

Durante 2025, buena parte de la industria tecnológica justificó aumentos de precios por el impacto de los aranceles aplicados en Estados Unidos a productos importados. Fabricantes, distribuidores e importadores debieron absorber mayores costos que, en muchos casos, terminaron trasladándose al mercado.

Ahora el escenario comienza a cambiar.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) puso en marcha el proceso para devolver determinados aranceles cobrados bajo la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA). Algunas devoluciones ya comenzaron a procesarse y otras continuarán durante los próximos meses, dependiendo de cada caso.

Sin embargo, para la industria de impresión la noticia no pasa por el mecanismo de devolución, sino por una pregunta mucho más relevante:

Si los fabricantes recuperan parte del dinero pagado en aranceles, ¿ese beneficio llegará también a distribuidores y clientes?

No existe una obligación de bajar los precios
Los reembolsos corresponden al Importer of Record, es decir, la empresa que legalmente importó la mercadería y abonó los aranceles. La normativa no obliga a trasladar esos fondos al resto de la cadena comercial.

Cada fabricante podrá decidir cómo utilizar ese dinero: recomponer márgenes, invertir en nuevos proyectos, fortalecer programas comerciales o, eventualmente, ofrecer mejores condiciones al canal.

Hasta el momento, ninguno de los principales fabricantes del sector de impresión ha anunciado públicamente reducciones de precios vinculadas a estos reembolsos.

Una señal para seguir de cerca

Aunque el proceso afecta directamente a importaciones realizadas en Estados Unidos, las decisiones de los grandes fabricantes suelen repercutir en sus estrategias comerciales a nivel global.

Por eso, más que el monto de las devoluciones, será interesante observar cómo reaccionan las compañías durante los próximos meses.

¿Aparecerán promociones más agresivas? ¿Habrá mejores condiciones para distribuidores? ¿O simplemente los reembolsos servirán para mejorar la rentabilidad de las empresas?

Todavía es pronto para responderlo. Pero si los aranceles fueron uno de los argumentos para justificar los aumentos de precios, el mercado seguramente observará con atención qué ocurre ahora que parte de esos costos comienzan a regresar a quienes los pagaron.

En definitiva, el verdadero impacto de estos reembolsos no se medirá por el dinero que recuperen los fabricantes, sino por cuánto de ese beneficio terminará llegando al mercado.