Una profunda reforma aduanera trasladará a los marketplaces la responsabilidad por los productos que ingresan a la Unión Europea. Para el aftermarket, podría cambiar las reglas de competencia frente a los cartuchos vendidos directamente desde fuera de la región.
El Consejo de la Unión Europea aprobó una amplia reforma de su sistema aduanero que busca responder al extraordinario crecimiento del comercio electrónico y reforzar los controles sobre los productos importados.
Uno de sus cambios centrales es que las plataformas de comercio electrónico ubicadas fuera de la Unión Europea pasarán a ser consideradas importadoras de los productos que venden a consumidores europeos. Esto significa que deberán asumir la responsabilidad por los trámites aduaneros, el pago de los aranceles y el cumplimiento de las normas de seguridad y conformidad aplicables en el mercado europeo.
Hasta ahora, parte de esas obligaciones podía recaer sobre el consumidor que recibía el producto. El nuevo esquema busca colocar la responsabilidad sobre quien controla la operación comercial, los datos del vendedor y la información del artículo ofrecido.
Las plataformas que incumplan sus obligaciones podrán enfrentar sanciones. En los casos más graves, las multas podrían alcanzar hasta el 6% del valor anual de los bienes importados durante el ejercicio anterior. También se contempla la pérdida de determinados beneficios aduaneros e incluso restricciones de acceso a las plataformas.
Seis mil millones de paquetes
La magnitud del fenómeno ayuda a comprender la reforma. Según el Consejo, las aduanas europeas procesaron cerca de 6.000 millones de paquetes procedentes del comercio electrónico durante 2025. Más del 90% llegaron desde China.
La Unión Europea ya había eliminado el tratamiento aduanero preferencial para los pequeños envíos. Desde el 1 de julio de 2026 se aplica un arancel transitorio de €3 a los productos contenidos en paquetes con un valor inferior a €150. A esto se sumará una tasa europea de gestión para pequeños envíos, cuyo importe deberá definir la Comisión antes de su implementación, prevista para noviembre.
El objetivo declarado es facilitar el comercio legítimo, mejorar la recaudación y aumentar la capacidad para detectar productos inseguros, peligrosos o que no cumplen las normas europeas.
¿Qué puede cambiar para los consumibles?
La reforma no menciona específicamente cartuchos de toner, tintas o impresoras. Sin embargo, sus efectos podrían alcanzar directamente al mercado de insumos vendidos desde plataformas extranjeras.
Los fabricantes, importadores y remanufacturadores establecidos en Europa deben asumir costos relacionados con aranceles, trazabilidad, seguridad química, etiquetado, gestión de residuos y responsabilidad ambiental. En cambio, controlar millones de pequeños paquetes enviados directamente desde otros países ha sido históricamente mucho más complejo.
Al convertir a las plataformas en responsables de los productos que comercializan, la UE intenta cerrar parte de esa diferencia. Para el aftermarket europeo, esto podría significar una mayor fiscalización de cartuchos que ingresan mediante comercio electrónico sin cumplir las mismas obligaciones que enfrentan los proveedores locales.
No supone el cierre del mercado para los consumibles importados ni garantiza que los productos no conformes desaparecerán. Sí proporciona a las autoridades una contraparte claramente identificable sobre la cual exigir documentación, aranceles y cumplimiento regulatorio.
El Consejo ya aprobó el texto en primera lectura. Todavía resta la votación formal del Parlamento Europeo y su posterior publicación en el Diario Oficial antes de completar el proceso legislativo. Pero la dirección es clara: Europa quiere que las plataformas dejen de ser simples intermediarias y respondan por aquello que ayudan a vender.
Fuente: Consejo de la Unión Europea

