Las notebooks y sus consecuencias en el medio ambiente


Por Jorge Daniel Santkovsky 


Las computadoras portátiles son prácticas, cómodas y transportables, tienen menor peso y tamaño que las PC de escritorio y su venta se acrecienta día a día. Gran cantidad de usuarios las prefieren por sus prestaciones, sus ventajas o por el deseo de adquirir la última tecnología.

Sumado a esto, las notebooks han posibilitado la reducción de los residuos eléctricos y electrónicos (RAEE) debido al cambio de tecnología del monitor de tubo a la pantalla de LED y por la reducción del tamaño de los dispositivos.

Sin embargo, a pesar de que una laptop consume la mitad de energía que una computadora de escritorio equivalente, las notebooks también producen secuelas en el medio ambiente.

Los consumidores renuevan en forma constante estos artículos debido a que su ciclo de vida está estimado en menos de tres años y, en especial, por la imposibilidad de aumentar su rendimiento. Por consiguiente, la producción de computadoras portátiles aumenta de manera considerable sin tener en cuenta los perjuicios para el entorno.

Además de las sustancias tóxicas utilizadas para su fabricación, tales como mercurio, arsénico, plomo, policloruro de vinilo (PVC) y los retardantes de llama bromado (FBR), las notebooks también son responsables de gran cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Estas sustancias, entre ellas, el vapor de agua, el ozono y el dióxido de carbono, se encuentran de manera natural con el fin de regular la temperatura del planeta, pero la actividad humana los ha intensificado y ha provocado el calentamiento de la superficie.

Según un estudio realizado en septiembre de 2012 la fase de producción de una computadora portátil es responsable de alrededor del 56% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de esta clase de artículos, lo cual representa 214 kilos de CO2e (dióxido de carbono) en una vida útil estimada en cinco años. Estos valores, al ser tan elevados, carecen de la posibilidad de ser compensados en la fase de uso por las ganancias de eficiencia energética, debido a que las emisiones de gases de efecto invernadero representan un 36% en su tiempo de utilización.

En efecto, aunque se aumentara un 10% la eficiencia energética en una nueva notebook, la sustitución de la computadora portátil solo podría justificarse después de 33 a 89 años, lo cual demuestra que el impacto es mayor en su producción que durante su utilización.

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