Por qué las páginas ya no explican el negocio

Por Gustavo Molinatti

Los datos muestran caída en volumen de impresión. Pero ese no es el problema. El problema es que llevamos años mirando el indicador equivocado.

Hay una pregunta que aparece en cada conferencia del sector, en cada reunión de canal, en cada análisis de mercado: ¿cuánto están cayendo los volúmenes de impresión?

Es la pregunta correcta. El problema es que dejó de ser la pregunta más importante.

Durante años tuvo sentido medir el negocio por la cantidad de páginas impresas. Era una industria donde casi todo estaba correlacionado: más páginas significaban más consumibles, más contratos, más facturación. El volumen era, a la vez, causa y consecuencia del crecimiento.

Hoy esa relación empieza a romperse.

Los números lo confirman. Según IDC, el mercado global de periféricos de impresión cerró 2025 con caídas simultáneas en unidades (-2,6% interanual) y en valor (-3,8%). No es una corrección puntual. Es la continuación de una tendencia estructural que los datos de los últimos cinco años confirman sin ambigüedad.

Pero hay un matiz que el canal suele perderse. IDC lo describe con precisión: las características definitorias del mercado en 2025 son "la divergencia y la evolución, no el declive uniforme." Mientras los mercados maduros se contraen, los segmentos de mayor valor unitario —equipos de tanque de tinta, color laser, soluciones de alto rendimiento— muestran resiliencia. No se imprime menos en todas partes ni de la misma manera. Se imprime diferente. Y esa diferencia tiene consecuencias directas sobre qué negocios sobreviven y cuáles no.

Mientras caían las páginas, aparecía otra fuente de ingresos
El mercado global de Managed Print Services (MPS) no paró de crecer mientras los volúmenes de impresión declinaban. Las proyecciones actuales lo ubican en torno a los USD 54 mil millones en 2026, con una tasa de crecimiento anual de casi el 9% hacia 2031. El crecimiento no viene del aumento de páginas impresas. Viene de mayor gasto por cliente en automatización de cumplimiento, impresión remota y modelos de provisión por uso.

El negocio creció porque cambió lo que se vende: no páginas, sino gestión, seguridad y flujo de trabajo.

Basta observar los lanzamientos de los últimos meses. HP, Xerox, Sharp, Ricoh, Toshiba, Epson: todos hablan cada vez menos de velocidad y costo por página, y cada vez más de inteligencia artificial, seguridad, plataformas cloud, captura documental y automatización. No parece una coincidencia. Es la evidencia de que los fabricantes también dejaron de medir el valor de sus equipos únicamente por las páginas que imprimen.

Lo que el indicador ya no mide
Para el canal latinoamericano, esta tendencia merece atención. Aunque gran parte del negocio sigue siendo transaccional, las propuestas de valor de los principales fabricantes muestran un creciente énfasis en contratos administrados, automatización documental y servicios recurrentes. La señal está en lo que se publica, en lo que se lanza y en lo que se prioriza en cada presentación comercial.

Un distribuidor que perdió el 15% de sus páginas impresas pero incorporó tres contratos MPS puede estar en una posición financiera mejor que el año anterior. Un dealer que mantiene su volumen pero a márgenes decrecientes puede estar en problemas sin saberlo todavía.

La métrica no miente. Solo que ya no cuenta lo mismo que antes.

Las páginas seguirán siendo una variable relevante de contexto. Lo que dejaron de ser es la mejor forma de anticipar el futuro del negocio. Quien siga mirando únicamente el volumen probablemente llegue tarde a la próxima transformación del mercado.