La primera caída del mercado mundial de PCs en dos años no responde a una menor demanda, sino a un fenómeno menos visible: la escasez global de memoria provocada por el auge de la inteligencia artificial. IDC y Gartner coinciden en que el impacto continuará durante 2027.
Mientras la inteligencia artificial ocupa todos los titulares por sus avances en software, una consecuencia mucho más silenciosa ya comenzó a sentirse en el mercado del hardware: la memoria DRAM y los SSD se han convertido en recursos estratégicos.
Cuando la IA compite por la memoria
Según IDC, los envíos mundiales de computadoras personales cayeron un 4,9% durante el segundo trimestre de 2026, hasta 68,2 millones de unidades. Se trata de la primera contracción del mercado después de nueve trimestres consecutivos de crecimiento. La consultora atribuye este cambio principalmente al fuerte aumento en los costos de la memoria, impulsado por la enorme demanda de infraestructura para inteligencia artificial.
El fenómeno tiene una explicación sencilla. Los grandes fabricantes de memoria están destinando una parte creciente de su capacidad de producción a memorias de alto ancho de banda (HBM), indispensables para acelerar el entrenamiento y la operación de modelos de IA en centros de datos. Como consecuencia, la oferta de memorias tradicionales utilizadas en PCs y otros dispositivos de consumo se ha reducido, elevando significativamente sus precios.
Paradójicamente, esto no significa necesariamente una caída equivalente en los ingresos de los fabricantes de computadoras. IDC señala que el incremento en los precios promedio de venta está compensando parcialmente la reducción en el volumen de equipos comercializados. En otras palabras, se venden menos computadoras, pero a un precio mayor.
Qué significa para el canal de impresión
Gartner ya había anticipado este escenario a comienzos de año. Su proyección indica que durante 2026 los envíos mundiales de PCs caerán un 10,4%, mientras que los precios de la memoria DRAM y de las unidades SSD podrían aumentar alrededor de un 130% respecto de 2025. Este incremento, según la consultora, terminará trasladándose a los precios finales de los equipos.
Para el canal de impresión y tecnología, esta situación merece atención. Equipos más caros suelen extender los ciclos de renovación, retrasar proyectos de actualización y modificar las decisiones de compra tanto en empresas como en usuarios finales. Al mismo tiempo, aumenta el valor de los servicios de mantenimiento, reparación y administración del parque instalado.
La inteligencia artificial no solo está transformando el software y la productividad. También está redefiniendo la economía del hardware. Y aunque el usuario final solo perciba una notebook más cara, detrás existe una competencia global por un componente que hoy vale tanto como el procesamiento mismo: la memoria.

