Tamaño, color, ubicación y verificación: lo que exige GS1 a la etiqueta, y dónde hay trabajo para el sector de impresión.
Imagen ilustrativa generada por IA
El QR ya es habitual en los envases, casi siempre como enlace para el consumidor. Lo que cambia es que ahora también puede identificar el producto en la caja del supermercado, y para eso no alcanza con que un celular lo lea. GS1 Argentina ya ofrece sin costo los QR GS1 desde su portal de alta de productos, así que la consulta puede llegar pronto a quienes imprimen etiquetas.
El primer paso es confirmar para qué se va a usar. Un QR común puede llevar a una página web, pero para identificar el artículo en la caja tiene que usar una de las tres estructuras que GS1 admite para el punto de venta: QR con GS1 Digital Link, GS1 DataMatrix o Data Matrix con Digital Link. Si el cliente necesita que el código funcione en supermercados, conviene verificar con GS1 que el suyo cumpla esa condición antes de imprimir.
Dos códigos en el mismo envase
Durante la transición, los productos de retail deben llevar el código lineal actual junto al nuevo código 2D. GS1 aprueba el 2D para el punto de venta solo en combinación con el lineal, hasta que la lectura 2D se generalice. En etiquetas chicas esto pesa, porque ambos símbolos necesitan sus márgenes libres. GS1 Nueva Zelanda recomienda ubicar el 2D, con su zona de silencio, dentro de un radio de 50 mm desde el centro del código lineal.
El tamaño también cuenta. La dimensión X es el ancho de cada módulo del símbolo. Para el QR con GS1 Digital Link en retail, GS1 la fija entre 0,396 y 0,990 mm, con 0,495 mm como valor objetivo. Alrededor debe quedar una zona de silencio de cuatro módulos por lado. En un ejemplo de la guía de GS1, un QR con el valor objetivo mide unos 20 mm de ancho, incluida la zona blanca. Achicarlo por debajo del mínimo para que entre en la etiqueta, o invadir el margen con gráficos, compromete la lectura.
Y el color. La calidad mínima que especifica GS1 es 1.5/12/660. El último número indica que el símbolo se verifica con luz roja de 660 nanómetros. Bajo esa luz, un código impreso en rojo, naranja o amarillo puede perder contraste aunque a simple vista se vea bien. Negro o azul oscuro sobre fondo claro es lo seguro. Leerlo con un celular sirve como prueba rápida, pero no reemplaza la verificación con el método que corresponde a códigos 2D (ISO/IEC 15415).
Dónde está el trabajo
Para el sector, esto se traduce en tareas concretas:
• revisar el arte de la etiqueta;
• elegir equipo y ribbon según el material;
• evaluar codificación inkjet en línea cuando hay datos variables por lote;
• ofrecer verificación antes de una tirada.
El punto de partida es saber qué necesita el cliente: un enlace para consumidores, un código para procesos internos o un símbolo que además funcione en la caja.
La iniciativa global Ambition 2027, también llamada Sunrise 2027, apunta a que las cajas del retail puedan leer códigos 2D además de los lineales hacia fines de 2027. Para los dueños de marca la adopción es voluntaria, así que la demanda llegará de forma gradual.
Este trimestre, un distribuidor puede empezar por preguntar a sus clientes qué QR están generando, dónde necesitan leerlo y si ya verificaron el código sobre la etiqueta terminada.

